La convivencia, la socialidad y los gatos


maurice etologoComo en todas las ciencias que son relativamente nuevas, existe una cierta confusión terminológica en la Etología Clínica. Muchos de los términos usados significan uno u otro concepto en función del contexto, escuela o autor que los utilice. En el caso de la conducta felina este hecho, a mi entender, ha dado pie en los últimos tiempos a discusiones acerca de la naturaleza social de los gatos domésticos.

Desde un punto de vista etológico, la socialidad define una estrategia de supervivencia que ha sido preservada por mecanismos evolutivos debido a que reporta un beneficio a una determinada especie. Esto implica, a lo largo de la historia evolutiva, el desarrollo de mecanismos que permitan la convivencia estable entre miembros de un grupo social (lenguaje, mecanismos de inhibición conductual, habilidades psicosociales, etc.); esto es fácil de observar, por ejemplo en el ser humano, donde el tamaño cerebral ha evolucionado acorde a la capacidad social de la especie.Ringo1

Bajo una perspectiva psicológica, el término socialidad hace referencia a la existencia de aquellos mecanismos conductuales que favorecen la vida en grupo. Se refiere por tanto a las habilidades adquiridas para ser socialmente aceptables (sistemas de creencias, aceptación de normas de convivencia, etc.). En realidad el término correcto debería ser sociabilidad.

Por último, no debemos confundir socialidad con el hecho de compartir espacios y recursos con otros miembros de la especie o  de una especie distinta. Esto cabe bajo la denominación de conceptos tales como gregarismo, tolerancia social o relaciones intra/extraespecificas.

Como se puede ver, estos conceptos se solapan en su significado, pero hacen referencia a aspectos totalmente distintos relacionados con la vida en grupo.

Coco y Rongo1 Todos los felinos silvestres, a excepción del león, pertenecen a especies no sociales. En el caso del gato doméstico se observa fácilmente la carencia de una estrategia social (bajo su acepción etológica) en el hecho de que no existe un lenguaje común (mas allá de la intimidación/agresión o de los rituales reproductivos), en el comportamiento individualista y no cooperativo y en la marcada territorialidad. Se trata por tanto de una “especie asocial con algunos miembros sociables”.

Sin embargo, el proceso de domesticación ha modificado la sociabilidad del gato. Junto a otros aspectos (como las relaciones comensales, la selección artificial, etc.), la domesticación ha aumentado la capacidad de tolerancia que un gato muestra a la convivencia con otros gatos. Esto explica como una especie asocial puede llegar, en determinadas condiciones, a formar colonias; también explica que podamos tener varios gatos en un mismo hogar.coco y ringo (13)

La tolerancia que muestra un gato a la presencia de otros gatos depende en gran medida de características individuales de cada gato, así como de la presencia de entornos no estresantes y de la disponibilidad de recursos.

Esto debería tenerse en cuenta, a modo de conclusión, a la hora de albergar varios gatos en un mismo hogar, ya que no todos los gatos van a soportar este manejo en comunidad, pudiendo llegar a sufrir (sufriendo de hecho) cuadros severos de estrés y/o ansiedad.

 A modo práctico, no se trata de enseñar a un determinado gato a vivir en grupo, sino de adaptar el manejo a las necesidades de cada gato en particular.

Por Alberto Macias

Veterinario y Etólogo Clínico

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